October 23, 2021

Tu Arepa Digital Informativa

La penosa situación de 16 niños venezolanos en Trinidad y Tobago

5 min read

Son venezolanos, de una tierra hermosa y con una historia digna de admirar. Nacieron en Venezuela, en esa nación que recibió con la mayor hospitalidad a una inmensa cantidad de migrantes europeos luego de la II Guerra Mundial.

Fuimos el refugio ideal para el drama de los pueblos vecinos, en busca de una mejor vida.

Migrar en muchos casos es una decisión terrible, forzosa y dolorosa.  Quizás en millones de casos, el venezolano común y corriente, hizo la diferencia de la penosa situación que puede significar ser migrante.

Nuestros pueblos y barriadas se llenaron de migrantes. Cuando estudié en mi querido y amado Colegio “Don Bosco” de Valencia, esa promoción 1994-1995, era una mezcla de apellidos multinacional y multiétnica.

Una parte significativa de mis compañeros y amigos provenían de familias migrantes de italianos, portugueses, españoles, árabes, peruanos, colombianos, alemanes, polacos, libaneses, sirios y hasta chinos. Apellidos como Masini, Da Silva, Zauzich, Sochasckyy, Nol Zreik, Richani, Iparraguirre y Hung, quienes se combinaban con criollos como Pérez, Rodríguez, Castro entre otros.

Nadie se sintió como extranjero, el humor, la alegría y la camaradería nos integró guiados por la educación salesiana,  bajo el lema de formar “buenos cristianos y buenos ciudadanos”.  Y es que en los hogares de mis amigos, cuyos padres nacieron en el extranjero, se preparaban hallacas en navidad o chigüire en Semana Santa.

No son criminales, pero están presos 

Son 16 niños venezolanos en Trinidad y Tobago, olvidados por la diplomacia de snuestro país. Son los mismos que deportaron y estuvieron dos (2) días a la deriva en alta mar.

Que tuvieron que regresar al país, cuyo gobierno atentó contra sus vidas. El desagradecimiento no solo es externo, también nuestra diplomacia pareciera que actúa de una manera dependiendo del lugar de xenofobia anti venezolana.

Razones ha tenido el gobierno de Venezuela en su retórica para subir el tono contra Iván Duque, Jair Bolsonaro, Lenin Moreno, Sebastián Piñera y hasta Donald Trump. En cuanto al caso de los 16 niños venezolanos en Trinidad y Tobago, el silencio de la cancillería de Venezuela deja mucho que pensar.

Sin duda, era el momento no solo de exigirle a Trinidad y Tobago una explicación, sino de haber resuelto una deportación cumpliendo protocolos migratorios.

La historia de los 16 niños deportados se conoció 14 días antes de la Tragedia de Güiria

La politización y su diatriba de la Tragedia de Güiria lejos de ayudar contribuye a problematizar más el asunto. Reedita con dimes y diretes programas mayameros como ¿Quién tiene la razón?

Lo cierto, es que después del naufragio donde perdieron la vida 33 venezolanos han transcurrido más de 25 días. Todavía sigue sin resolverse la situación de los 16 niños migrantes.

Sacro error político e histórico para la diplomacia venezolana, incluso contradice sus fundamentos nacionalistas, inspirados en el ideario del ex – presidente Hugo Chávez.

¿Cómo hubiera reaccionado Chávez, otro gobierno o la propia Trinidad y Tobago ante un hecho similar? La respuesta no la sabremos, pero me desconcierta que el último en defender a esos niños como debe ser, es el gobierno de Venezuela.

Es el mismo gobierno que defiende al empresario Alex Saab, razones geopolítica política tendrá, no voy a tomar partido en ese asunto. Pero no actuar de la misma manera, teniendo como hacerlo por estos niños es penoso.

Ni siquiera hace falta insinuar que buques de la armada o modernos aviones de combates fabricados en Rusia se aproximaran a los límites fronterizos de la Isla. Una reacción no tan descabellada, más que la amenaza, quizás el reforzamiento de la vigilancia costera hubiera evitado el naufragio de Güiria.

Simplemente, era traer de vuelta a esos niños junto a sus padres en los modernos aviones de la aerolínea estatal Conviasa. Una acción de esa naturaleza, a pesar de las circunstancias y las críticas de los adversarios, proyecta a un Estado protegiendo a sus connacionales.

Por un lado, una abogada trinitaria defensora en derechos humanos, Nafeesa Mohammed denuncia que esos niños “necesitan protección, no persecución”. Acusa al gobierno del Primer Ministro Keith Rowley de ignorar la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño.

Y por otro, Venezuela utilizando todo el poder del Estado, en abogar por el señor Alex Saab privado de libertad en Cabo Verde ¿Cómo puede interpretar eso el ciudadano común?

El Interés Superior de un Niño está por encima de todo

Más que una crítica, el gobierno debería tomarlo como consejo. Si mañana es atacado por este asunto migratorio, no debe quejarse. Todavía está a tiempo de hacer algo por esos 16 niños venezolanos en cautiverio.

Yo diría que puede hacer mucho, quizás tenga más posibilidades en ayudar que cualquier otro ente o persona.

En una oportunidad, ejerciendo el cargo de Director de una institución educativa en Guacara, una señora migrante, de origen muy humilde me solicitó dos cupos. Afortunadamente en las estadísticas de matrícula, se disponía de cupos para niños en todos los grados del nivel de Educación Primaria.

El problema que se me presentó era que la representante y los niños no tenían ninguna documentación de identidad, tampoco registro de estudios equivalentes. La orienté a resolver ambos asuntos para formalizar la inscripción.

A la señora, la remitieron al Sistema de Derecho y Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del municipio, quienes informaron del asunto al supervisor del plantel. Ambas instancias resolvieron que los niños debían comenzar a estudiar inmediatamente.

Cuando le pregunté al supervisor en qué grado serán inscritos, no tenía respuesta. Luego me llamó, me instruyó a realizarle exámenes de suficiencia y ubicarlo en un grado, dejando claro que nuestra responsabilidad era garantizarles el derecho a la educación.

Ahora entiendo, que tenemos una larga tradición de buen trato a los migrantes, de derecho, de garantía y de protección de sus niños. Si están las herramientas jurídicas y diplomáticas, que cuesta pedirles a Trinidad y Tobago, lo que por obligación debe garantizar.

La contradictoria diplomacia 

Quizás me equivoque, el problema no es Trinidad y Tobago. El problema es el pobre desempeño diplomático venezolano que da pie al gobierno trinitario para seguir vulnerando los derechos de estos niños migrantes.

A eso se le suma una posible falta de voluntad gubernamental de nuestro gobierno por resolver el asunto.  Hasta cuando esos 16 niños seguirán llevando esa penosa vida en Trinidad y Tobago.

No son criminales, son niños nacidos en la patria de Bolívar, Sucre, Mariño, Bermúdez, Anzoátegui…

Su única falta es no tener quien los defienda, por eso están como están. Tratados como criminales sin serlo.

Facebook Comments
Please follow and like us:
error0
Tweet 20
fb-share-icon20

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *